Selección de poemas de José Manuel Luque

Olor

Despierto con el letargo de haber dormido mil años.
Abro la ventana, no hay olor más humano que el tuyo.
Entonces siento que nada me detiene y avanzo
por esa avenida larga y silenciosa.
Un corazón se detiene como un sol iluminado. Y este aire ardiente
tiene un sabor a postre.
Dejo algo fresco en mis pulmones,
algo que no es música de violines en el atardecer;
sin embargo crece como un latido de cara al tiempo.
Vuelvo sin palabras
con tu aliento insaciable.
Y una flor jamás tendrá tu olor.
 
 
 
Hablas de mí

Hablas de mí como de un animal salvaje,
mi naturaleza no cabe en mi pecho.
No poseo nada honesto para ti. Tengo hiel
en los labios y una semilla hueca como corazón.
Camino con cierta negligencia, siento que estas calles
aman mis desventuras.
Entro a un bar detestable, nauseabundo y enfermizo.
Y siento paz aunque tú te burles.
Vuelvo a casa y me desparramo en esa cama
que me vuelve más humano.
Despierto.
No eres más que el espejo hipócrita e insensible.
 
 
 
Ironía

La lluvia no lava los pecados de los muertos
Ni calma la sed a los sedientos
Una mosca infectada posa irónicamente
Sobre una mesa de tristeza
los niños juegan entre la soledad
y el olvido
la vida tiene un nombre común
y me río
saco la lengua como quien prueba
la gota de la vida
mientras llueve y lava mi pasado
fumo para espantar los males.
 
 
 
Incertidumbre

No eres el principio de nada.
Tu nombre no está escrito en los libros,
Ni en mi masa encefálica.
Las hojas revolotean mecánicamente
por el viento igual que los automóviles.
Suena el claxon como un latido
en el quirófano.
Otra bulla viene desde la oscuridad,
es la muerte o un gato sobre el techo
maullando sus desgracias.
Pronto caerá la noche.
El silencio es una costumbre de todos.
 
 
 
Alquimista

¿Ha de estallar el mundo, el corazón y las flores
para que me escuches?
¿O tal vez las aves prestarán sus voces a las piedras,
y así hablarte al oído?
Que desesperante es no entender a las mujeres
cuando gritan; el hogar se vuelve un infierno.
Hay un misterio detrás de esa puerta
y no es la felicidad.
Soy lo que ves
y todo lo que hago no ha dado resultado.
Ahora escribo fórmulas
Y algunas idioteces para irme de tu lado.
 
 
 
En soledad

Detrás del espanto viene tu imagen.
No busques sueños atornillados en las veredas.
Alguien llora desde este lado de la vida;
cuesta saber quién es.
Pero los ojos tienen el color de la sangre
y las lágrimas sabor a tristeza.
Debe irse con el corazón abierto.
Mientras el cielo se desploma
En tu cabellera de fuego.
 
 
 
Confesión

Alguna vez dormí en el parque de Chosica
con la facha de un estudiante cantuteño.
Fui feliz entre los brazos del Cristo blanco
con agua ardiente y una mujer que decía quererme.
El tiempo pasaba vertiginosamente
como esas couster a Lima.
Los amigos eran amigos del tiempo
y de ese licor barato.
Yo también era amigo del momento,
de los cigarros y de algunos autores.
Y extendí la mano para escribir algo,
algo que quede en el tiempo.
 
 
Biografía del autor

José Manuel Luque Taco (Perú, 1974) Docente, poeta egresado de la universidad Enrique Guzmán y Valle. Obtuvo el primer puesto en poesía en los juegos florales de La Cantuta (1999), obtuvo una mención honrosa en poesía a nivel nacional en los III juegos florales de la universidad Ricardo Palma (1999). Sus poemas han sido publicados en revistas virtuales como físicas del medio nacional e internacional. Aparece antologado en “Canarios en el Árbol poesía del 90″ prólogo y compilación de César Toro Montalvo (1998). Ha publicado el poemario “El Huerto de los Alientos” (ediciones Letras en Llamas – 2011). Pertenece al grupo literario “Di-versos” y dirige los blogs: Vientos del Este Editores y Poesía Iberoamericana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top