Reseña a “Ataraxia”, del escritor y poeta Gonzalo Salesky, en la web del Colectivo artístico cultural Río Negro

 

Página personal del autor

http://gonzalosalesky.blogspot.com



SE Ediciones
203 páginas


Ataraxia, se titula el tercer libro del cordobés Gonzalo Salesky, que sobre la base de la profundidad del arcano término que da nombre a su obra, trabaja con una narrativa y una lírica vinculadas por la significación del mismo: Ausencia de turbación, equilibrio del cual se desprende al lector una claridad descriptiva de sucesos magníficos no en su irrealidad, si no por la importancia de su encuentro para hallar el camino de un viaje que se sabe el último, y que explica la lúgubre magia que habita en cada uno de nosotros, exploradores de un Universo oscuro y encandilante. Tres cuentos, tres bastiones, introducen en el lector la esencial duda de la materialidad de aquello que nos sofoca y traspasa en el aparentemente caótico mundo actual, en el que la miseria es innegable por la fuerza de la voluntad, y no sabemos qué hacer con la sedienta inocencia que habla en sueños con la naturaleza que nos rodea, creando leyes y promesas de supervivencia que probablemente no pueden ocurrir ni ocurrirán. Es ahí que Salesky quiebra el tiempo con una rebeldía de la que se hará cargo a lo largo de toda su creación, presentándonos en su narrativa situaciones que podrían tratarse del futuro lejano, como podrían estar aguardando a atraparnos en nuestra siguiente noche en esta tierra, para volver a ponernos como piezas en un tablero constituido en el hablar de la animalidad.
La poesía llega por sí sola, sin necesidad de aviso o presentación, porque es así como encontramos aquello que no sabemos que estamos buscando, y que nos entrega la serenidad y confusión necesaria para mantener la vida – nos arrebata aquel mapa que nos fue entregado en la primera parte del libro, inscrito como la sangre en la madera – y nos lleva a un lugar en que habremos de arder y ver el fuego que consume la carne – vegetación de un mundo acuático y subterráneo en el que abrir los ojos significa el grito del despertar, y el rito del adiós de las manos que golpean sin sentido y con veracidad las tablas de los féretros del mundo, para que el ángel descanse en paz bajo las banderas, junto a los cuerpos marcados por las pestes.
Ataraxia es así, una obra que abre los marcos de una ficción que apela a la fragilidad humana, que llega a ella con la precisión de los latidos de un animal nocturno enardecido por lo que el huracán de las constelaciones produce en lo que recién entiende – su sangre nueva, y que invocando a lo que recuerda de la vida, escribe sus propias oraciones para enfrentar a la bestia.

 

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