La efusión de la sangre de la bestia, la confesión del ciudadano – en la poética de EL SEIS

Nota: Hoy tengo resaca.

Cada sílaba de tu extraño
Nombre
Esta llena de odio
De rencor
Hasta de sangre
Pero nunca de olvido…
Siempre lo demuestras
Cuando tu acústica
Boca roja
Arroja polifónicos
Sonidos de filarmónica
Enferma
Sobre mi rostro
De papel pautado
Lleno de claves
Símbolos extraños
Donde se almacena
Una melodía inconclusa
Ejecutada por el universo
De mi ser atormentado
Mientras suena un triste
Oboe
Allá cerca del teatro
Infinito
De la ciudad caótica
De mi cerebro
Aunque vuelen violentos
Los años
Sobre la piel eterna
Del cosmos
Tu cuerpo tapizado
De “ángeles ebrios”
Eleva cánticos
De la más viva pasión
Haciendo alarde
Desmedido
De su tersa lozanía
Cuando estás conmigo
Escuchando la melodía
Que brota desde las sonoras
Catacumbas
Del ataúd morado
Que cubre la estructura
De mis huesos
De mis sueños
Y así…
Aunque el cielo
Tiemble
Arroje lunas rotas
Lágrimas de nubes
Caiga algún planeta
Herido
Somos el único dúo
Donde cada voz
Rompe
El óleo del silencio
Cantando
Aullando
Su propia ópera de metal
Para sumergirse
En el lago utópico
Donde está almacenado
El amor
Como una maldición
Sempiterna
El sonido divino
De esplendente lujuria
Que se esconde
Bajo la suculenta epidermis
Plateada
De ese montón de carne
Trémula
Es la pasión de mi amada
Parece que huyó
Despavorido
Para jamás volver
(Dicen ancianos clarividentes)
Está escondido
En el fondo de un viejo
Violín azul
Que en espera dolorosa
Agoniza
Su vida de madera
Entre las sepulturas antiguas
Del camposanto
De los olvidados
El cual fue ejecutado
Por una generación
De músicos “dementes”
Donde las cuerdas
Presas de convulsiones
Gemían
Las mejores notas sensuales
De una melodía llena
De pechos de miel
De rítmicas caderas
De ríos de libido
Que corren sobre
Las aguas verdes
De los antiguos oyentes
Ya muertos…
Es tu ser perfecto
(Algo así)
Como si estuvieras siempre
Atrapada
Entre la magia de un mantram
Donde tus fieles devotos
Lo pronuncian
Para adorarte
Siempre
Tienen en sus manos
Rosarios
De lágrimas
De pasiones
De fe…
Donde la repetición
“Diabólica”
De palabras extraídas
De tu cuerpo
(Un tanto confusas)
Es como un vuelo
De abejas locas
Es tu cuerpo
Un templo gótico
Lleno de bellas naves
En vuelo incierto
Tus ojos
Columnas que sostienen
El peso de tu belleza
Incomparable
Rosetones magníficos
Tus pechos
Cuando están henchidos
De pasión
El altar donde huele
A lluvia de incienso
Es tu talle perfecto
Cuando estás desnuda
El silencio sepulcral
Que vomita
Una misa
De cuerpo presente
Es tu mente
Cuando
Piensas en tus fieles
Amantes
Algunos muertos de amor
Muchos de rodillas
Lastimadas
Aún prestos para adorarte
Siempre
Nadie sabe conquistar
Tu corazón
(Reina tirana)
Sin ser esclavo
Del imperio de tus besos
Estudian estrategias
De guerra apasionada
Para cercar el palacio
De tu cuerpo
Cómo vencer de manera
Oportuna
Eficiente
Los soldados etéreos
De tus iracundos
Arrebatos
Buscan el arma perfecta
Para despojarte
Del vestido de seda
Que cubre tu erótico ser
Hecho de maravillas
He iluminas el todo
Con tu belleza
Aunque no haya luz
En el universo
Y los ojos de los humanos
Están ciegos de tanto desear
De tanto amar
De tanto buscar
De tanto nadar
Cual pescados asustados
Huyen
De las redes asesinas
Imaginarias
Que se encuentran instaladas
En las lagunas de sus mentes
Alucinadas
Pero…
Siempre esperan todos
Diario
Con una pasividad
Que espanta 
El movimiento suave
Delicioso
De tu cuerpo desnudo
Sobre sus brazos de agua
Sus manos de sal
Para después besarte
Entre las burbujas etílicas
De las olas incróspidas
De olores eternos
Del más puro amor…
 
EL SEIS

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