La (No)poesía de Bertoni y yo, por Anisell Esparza

A primera vista

la doctrina del karma
y la del pecado original
son mierda del mismo culo

El primer poema que leí de Bertoni fue Downtown, estaba en el liceo ojeando los libros que nos da el gobierno. Me toco mirar la sección de amor en el libro de lenguaje y entre tanta mamonería de Benedetti y Neruda apareció este hombre con esa puta precisión que hace llorar, mostrando su realidad de manera tan nítida. Claramente no pude evitar emocionarme y sentirme igualmente estúpida que este tipo, llorando en un callejón medio cuma y japonés.

Luego de eso pasaron casi 2 años y se me olvidó el nombre de este peculiar poeta. Leyendo en internet, más precisamente en Facebook, di con un poema en el cual un señor amargado maldice palomas. Sobre cualquier cosa fue un golpe en la cara, ¿cómo este hombre se permitía relatar eso? ¿Qué clase de poeta escribe de semejante forma? ¿Dónde está su mamá para que le dé unas cachetadas? En ese momento gracias a este “caballero”, me enamoré de la literatura, me di cuenta, que nadie podía decirte cómo escribir y es más, puedes romper cualquier norma burguesa. Finalmente se me volvió a olvidar el nombre de este señor. Después de una larga búsqueda en un portal llamado Memoria Chilena, no nos pudimos encontrar querido amor.

Pasó el tiempo y en nuestro primeros días de pololeo con Bastían, tuvimos las “genial” idea de ir a vitriniar al mall, más aburridos que la cresta nos sometimos ante tanta gente educada con lentes y entramos a esa librería ultra cara, esa en la cual los libros no se puede robar porque tienen alarma. Me fui a la sección de poesía y me encontré con un libro, antología de poetas chilenos del siglo XXI, leyendo y leyendo (porque ni cagando compraba el libro) di con un verso que se me hizo enormemente familiar, haciendo memoria me dije “Este es el hueón que buscaba, por fin te encuentro cariño”, emocionada le dije al Bastián que se acercará, con los ojos brillantes le leí Resulta y lloré. En ese momento anoté el nombre de este sujeto y llegué a mi casa a leer todo lo que encontrará de él, y así se me abrieron los ojos, nací de nuevo, me quise dedicar a la literatura, quise ser artista visual, fotógrafa, ladrona, irme con el Bastián a vivir debajo de un puente, me di cuenta que en el mundo hay cosas tan simples y nosotros con nuestras cabezas de pollos nos auto imponemos metas basadas en el materialismo, pensamos que estudiar y trabajar nos hará personas. ¿Cómo no estar agradecida de este hombre adicto a los culos?

Y para que relatar cuando me regalaron Harakiri, me asesinaron y resucitaron en la parada del autobús.

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