La rabia y fragilidad del sexo en la propuesta narrativa de Araminta Gálvez

 
Ilustración de cabecera
Autora: Araminta Gálvez.
Técnica: Dibujo a lápiz sobre papel fotográfico.
 
 
APUNTÓ CON DEVOCIÓN SOSTENIENDO LA 48
 
Se castró la risa ante el espejo empantanado con reflejos del Averno y se arrastró sin compasión por la calle desprotegida.
Era estrecha y desoladora.
Las sombras pululaban y acechaban con sus garras insidiosas cualquier alma desprotegida que osara pasar. Menos la de él, porque era inmune a las sombras.
No había una chispa de luz que consagrara una esperanza.
Los diablos se esmeraron en hacerle asequible el camino y le colocaron la presa frágil y desprotegida.
No lo pensó. Tampoco quiso mirarla a los ojos para no flaquear. Para no arrepentirse y descubrir el lado humano que todavía le quedaba.
Las últimas miradas antes de morir se convertían en insidiosas y perseguidoras. Y clavaban hondo su amargura y desesperación en sus victimarios. Era mejor no mirar. Era mejor escuchar sus alaridos pidiendo clemencia, que sentir ese filo frío de sus miradas desvalidas y acusadoras.
Fijó sus ojos en los pechitos temblorosos cuyos pezones estaban erectos por la angustia. Veía a través de su blusita blanca los puntitos oscuros y pensó que se verían bonitos teñidos de rojo.
No esperó más.
Apuntó con devoción, sosteniendo la 48 y la respiración al mismo tiempo.
No tembló.
Dejó que ella temblara por él. Sintió que una erección se insinuaba ya en sus pantalones. Soportó la espera un poco más. No quería eyacular a destiempo.
Ella no se movió. Estaba paralizada de susto. Las lágrimas le llovían en las mejillas.
Él supuso que sus ojos eran un manantial de imploración. No los vio. Se concentró en el punto exacto donde metería la bala.
Dudó.
No estaba seguro si elegir el derecho o el izquierdo. Se decidió por el derecho. Claro, allí estaba el corazón. Y no quería dañar mucho la blusita blanca tan bonita con sus encajes de espuma. El bulto en sus pantalones crecía. Era insoportable ya. Mentalmente contó hasta tres. Uno… dos…tres… y los dos cuerpos estallaron al unísono.
 
 
 
LUNA LLENA
 
Las señales son obvias y definitivas.
Avanza con pasos frágiles tanteando el camino.
 
Esconde con ternura el miedo entre sus piernas y en las sombras de la noche y se engaña creyendo que las descalabradas pulsaciones de su vientre solo son las percusiones de una canción no escrita todavía.
 
Avanza poniendo sus pisadas a resguardo de los muertos que duermen, en el cementerio tendido a lo ancho de la tierra, acechando y esperando tan solo un desliz para arrastrarla a su recinto.
 
Es un completo y tenebroso debut de esquizofrenia.
 
La luna se mancha de hiel y la Caja de Pandora escupe sapos y culebras. La subcultura del delirio se agazapa detrás del desconcierto y el jazz explota pensativo y solitario estremeciendo las protestas del universo y latigando sin misericordia las culpas.
 
Fantina se encuentra litigando con los demonios del desamparo.
 
Su juventud resquebrajada en desvaríos. Su vientre protuberante de vida a punto de estallar. Sin boleto de regreso a la cordura.
 
El viento le abraza la cara borrando los rastros de los ríos que se le salen por los ojos.
 
Agrede con su boca a las palabras escupiendo maldiciones.
 
Rompe el cielo en tempestades y aguaceros turbulentos de asombros.
 
En su cuerpo también estalla el aguacero.
 
Se abre camino entre sus piernas desconsoladas con explosión de catástrofe.
 
Un mísero llanto sobrecoge a la luna que se llena de sobresaltos y se esconde detrás de las paredes de las nubes para no mirar.
 
El cuerpecito cae, suspendido apenas por hilillos de sangre y un cordón umbilical gelatinoso que se rompe con explosión de beso robado. Se ahoga en un mar húmedo de lodo y abandono.
 
Ya ligera, Fantina avanza decidida por la ruta del desvarío.
 
 
 

Sobre la autora
 
1Araminta Solizabet Gálvez García es guatemalteca, periodista, comunicadora social, escritora y pintora.
 
Es miembro fundadora del Club de Escritores Palabra sobre Palabra.
 
Colabora en las revistas literarias: Monolito y Los domingos las Prostitutas se levantan más temprano para trabajar.
 
En 1985 ganó el Primer Lugar en Radio Netherland, Holanda, por el Año Internacional de la Juventud con su poema El Viejo.
 
En 1986 ganó el Tercer Lugar en Cuento, con “El Fin de Todo” en Radio Netherland.
 
En 1987 ganó el Primer Lugar de Cuento en los Primeros Juegos Florales de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la USAC con el cuento “Penumbra”.
 
Tiene dos novelas sin publicar, varios cuentos y poesía. El cuento para niños “El Jirapanel Hortipe” está pendiente de publicación por Perinola.

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