Poemas de Kiko Moras

1
Hay pájaros que mueren y punto

Mi madre me preguntaba
muchas veces
por qué estaba siempre
encerrado en mi habitación,
no entendía la razón
de no querer pasar tiempo
en familia.
Mi concepto
de pasar tiempo en familia,
no tenía nada que ver
con estar delante del puto televisor,
viendo cualquier mierda,
mientras
el ambiente se cargaba del humo
de un cigarro detrás de otro,
y nadie podía decir
nada.

No era mi concepto de pasar tiempo en familia.

Ahora entiendo un poco
esa necesidad de pasar tiempo juntos,
aunque no acertáramos las maneras,
entiendo
que sólo era otra de las muchas fórmulas
que yo tenía de acertar a ser
un gilipollas.

Ahora
algunas noches
me siento a su lado a ver
cualquier película
y cómo fuma un cigarro
detrás de otro.

No hace falta que nadie
diga nada.
 
 
2
vacíos

pequeños, más grandes, huidizos,
rasgados, profundos, azules, sencillos,
amables, oscuros, sinceros, ceniza,
cansados, perdidos, vulgares, punzantes, curiosos,
cemento, esmeralda:
hoy todos tienen algo de ti en la mirada.

vacíos:
miran sin ser tú
 
 
3.
Concierto para timbales

Los ancianos se sientan al sol
y no gastan dinero
-ya saben cómo va-

los parados también
se sientan al sol

Un moro
sin
baja laboral
ni
prestación por desempleo
usa la muleta para sujetar
la tapa del cubo.

Han hecho tres nuevas pistas
de tenis
en las que no voy a jugar
porque siguen siendo caras

Han vuelto a bajar a la calle
muchachas que saben que toda mi intención
les pertenece
y no las voy a besar
porque siguen siendo caras

Las terrazas de los bares del centro siguen llenas
pero ya no eres tú,
-ciudadano medio-
el que sientas tu culo distraído
con todo
bajo control.
Has aprendido a apreciar
el sabor de la lata
y su clandestinidad teatralizada
como una pequeña aventura
y los rincones que descubres
de Madrid
levantado de la silla de mimbre
de la plaza.

Para los que vamos a currar
sigue siendo un día de mierda
del qué no esperamos
nada
para qué no defraude
y poder dormir tranquilos de pagar
nuestras facturas.

El sol sigue su curso
por el mismo raíl,
cada vez más cercano
cada vez más ajeno.

Dentro de poco,
quizá este año sí,
puedas ver el mar
y eso hace tirar para delante.

La naturaleza anda loca con el clima
condicionado por nuestros
sumideros
y nuestras chimeneas
y no
se venga más que con alergias.
Podía ser más cruel con occidente,
quizá
espere
su sólo de trompeta.

Los viejos siguen al sol
y los parados,
pero nada es igual.

Se respira un aire de fracaso
generalizado
y muchos nos miramos buscando
a los verdaderos culpables.

Aguantamos el invierno
como se aguanta el dolor
de un tatuaje,
una jornada laboral
o la distancia:
pensando en la futura recompensa
al sufrimiento

bueno,
pues ya está:
ésta es
la nueva primavera

acostúmbrate
 
 
Sobre el autor
 
pPoeta joven inédito Madrileño, habitual de las Jam de poesía de la capital. Escribe desde que empezó a permitirse parar a pensar. Ha decidido empezar a compartir sus textos más personales … poco más, la verdad.
 
Espacio personal
 
http://kikomoras.blogspot.com.es

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