La poesía de Carlos M. Vallín

Cisma.

Cuál es mi propósito estar en soma
en la bóveda dermática.

Mi larvario motor pide una resonancia
de la plegaria hacia el Edén
gobernado por el Eterno.

Deidad crea esfera de aliento,
entidad concibe teología, dogma, doctrina.

Eclosioné apostólico
mi sustancia espiritual experimenta vacilación.

El dictador aislado
en su ergástula de fluido y calcio
razona contra la grey.

Era un crío renacuajo con credo nonato
calmosa fue la inserción
de leyes arbitrarias
nadie inquirió si apetecía.

Cavilar arduas materias celestiales
apuntalan un letargo quimérico
y disperso al alba.

Cómo congoja el culto,
sus preceptos berrean en abismal
discernimiento.

 

Los viejos son los fetos de la muerte.

Los viejos son los fetos de la muerte
de alma inocente
de memoria congelada en la tristeza.

Los viejos son embriones
que quieren nacer en la muerte.

Pre-difuntos
la piel se les pega a los huesos
queriendo estar más del lado del esqueleto.

Germen de lo que vendrá
se carcomen, se les va la fuerza
la voz se debilita ominosamente.

Semen y óvulo de extinción
traen a Dios como esclavo
y se marchitan lentamente.

Les llegan lágrimas de melancolía
sus manos temblorosas despiden
la vida y los recuerdos que no vuelven.

 

En la basura de los vertederos.

En la basura de los vertederos
se va la esperanza.

En la náusea de las bocas
en las gargantas infectadas.

En la pus de la desgracia
en las heces de las ratas.

En la danza de los paralíticos
en los paisajes de los invidentes.

Se va la esperanza.

En el erotismo maliciado
de los suicidas.

 

Borrachos de banqueta.

Los borrachos de banqueta
son el resumen del fracaso.

El corazón se les infecta a cada trago.
viven en fotografías negro y blanco.

Su morada es borrosa como el verano
su horizonte una lágrima.

Se reúnen llenos de basura soledad desilusión.
botella es el único sosiego.

La vida es un ocaso
voz se quiebra sin eco.

Su estómago baldío
alma sumergida en estiércol.

¿alguna vez su rostro tuvo vida
sus ojos tuvieron anhelos?.

Un verdugo les azota los huesos.
dormidos en su cama de cemento.

Perfumados con los orines matutinos.
largas son sus charlas con los perros.

Los borrachos de banqueta
son payasos pintados
de las cenizas del amor incinerado.

Retirados de la vida pública
jubilados de felicidad
desiertos de todo sueño.

El deseo de los borrachos de banqueta
es un hospital de enfermos terminales.

 

Poseídos.

Hay tanta poesía en los poseídos
por el diablo
tanta opresión metaforizada
tanta inidentidad comprimida.

Hay dolor contra el mundo
una excesiva soledad
tanta risa reprimida
tanta sangre coagulada.

Los poseídos se parecen
a los sacrificios de los santos
al dolor de los aquejados.

Hay tanta poesía en los poseídos
por el diablo
tanta fobia remolida
tanto poder contenido.

 

Oración del anacoreta.

Quisiera tener nobleza de perro callejero.

Curarme con guitarras chillonas.

Extraviarme como explorador sin brújula.

Divagar como barca a la deriva.

Con vacuidad de mendigo de parque.

Mi alma fogata alimentada de pétalos.

Pez que ve el mundo afuera del estanque.

Mi corazón es buitre mordisqueado por la muerte.

 

Oceanohólico.

Hincado frente al océano
suplico por mis pecados.

Hago letanías taciturnas y sordas
a las olas atentas cual confesionario.

El océano es un necrófago
de penas como herejes náufragos.

Cementerio de tristezas, limbo de blasfemias
liturgias en la arena, milagros en las piedras.

Comulgando luna como hostia
embriagado de aguas espesas.

El océano es una salada iglesia
de nómadas condenados.

 

Oasis envenenado.

Soy piel que muda de serpiente.

El que riega el pasto
del otro lado del vidrio.

La maraña atascada
en alguna playa despoblada.

El que crea himnos
como un alfarero un jarrón.

El color amarillo
del césped de otoño.

Balada que no tiene palabras
sino cantos.

Soy el sediento errante
bebiendo de un oasis envenenado.

 

Te amo.

Te amo por espesa.

Eres limpia como la muerte
azucarada como el ocaso.

Eres corrupta
rubia
astuta como la mentira
efervescente como el odio.

Eres puta
te amo por puta
eres fácil y pecadora
eres embustera
te amo por perversa.

Eres mugrosa como el dinero
eres dañina
eres medicina
te amo.

Eres divina como el llanto
eres profana
eres clandestina
te amo por alcahueta.

Eres seductora
excitada y dispuesta
te amo.

Eres fiel como orquídea
eres infiel como ramera
eres consuelo
eres remedio
eres enfermedad
te amo por escandalosa.

                                           Cerveza.
  

Sobre el autor
 
Carlos M. Vallín.(Guadalajara, Jalisco, México. 20 de junio de 1983). Egresado de la carrera de psicología. Su primer poema publicado fue en el año 2002 para la gaceta universitaria del CUCS llamada “Evocaciones”. Ganador de dos años consecutivos del premio “La Siembra” de gaceta universitaria “Voces” en la categoría de mejor poema en los años 2004 y 2005.
Ha publicado poemas suyos en dos números de la revista de psicoanálisis “Non Nominous”, en el año 2005 y 2006 y en la revista literaria “Neurosis” en el año 2013.

En enero del 2012 se publica el primer poemario de su autoría; Oasis envenenado, con la editorial La Rueda Cartonera. Ha realizado lecturas y presentaciones en diversos foros, lecturas en la feria del libro viejo en 2012, en la inauguración de las salas de lectura en la cuidad de Ocotlán, diversas presentaciones en bar Malasangre, centro cultural Diagonal, preparatoria 5 de Guadalajara, feria del libro municipal de Guadalajara 2013, festival de artes Tonalcy 2013, casa Lethe, así como en varias estaciones de radio, actualmente participa como colocutor del programa de radio literaria Letrambulario en Radiomorir.

En marzo del presente año 2013 acaba de publicar su segundo poemario: Canciones sobre una musa infinita, con editorial Edhalca.

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