Selección del poemario “Estatuas de Barro”, de Julieta Vera

ESTATUAS DE BARRO

Con paciencia escarbo entre la tierra,
saco las impurezas,
con un rastrillo barro las piedrillas
y junto con pala montones
que lejos arrojo con locura
y se va haciendo un pozo divertido.
Pacientemente le coloco moldes
que relleno de tierra y entusiasmada
los desmoldo a orillas de este pozo.
Formas que quedaron en la tierra
adornando esta fosa profunda,
me introduzco cuando es bastante grande
y de testigos mis estatuas de barro
me vigilan.
Antes bien debo acercar la tierra
y poco a poco voy echándomela encima,
con todo el cuerpo ya tapado
bajo mi cabeza terrosa,
también la cubro.
Siento la humedad de la tierra
en mi cuerpo desnudo,
me siento viva.
 
 
 
ORDEN ADENTRO Y AFUERA

Puse cada una de las cosas en su sitio,
los papeles son cada vez más, son tantos
que harían una montaña, blanca
y si volaran invadirían todo el cuarto.
La ventana abierta trae tarde,
hay cosas mezcladas en el desorden,
a veces es mucho mejor así
todo unido sin sentido de ser, no lo tiene
no es ni malo ni esperable.
Exploro los despojos de la mesa
hay hebillas, anillos y un papel escrito,
cuadernos, revistas, lapiceras azules
y una inútil y agotada agenda.
Hay volantes que me dieron por la calle
que tome distraída, amable,
hay eventos por delante, hay fotografías
hay ciudad hasta en las ganchos.
Hoy se hizo de noche haciendo orden
y parece todo más claro, la precisión de lo ubicado
donde debe realmente estar.
Y la ciudad igual quedó afuera pero más nítida
casi como una postal.
 
 
 
SUCIA MUGRE

Suciedad
alma sucia, tonto reparo
suciedad hasta en el tiempo
hasta en el huequillo menos notable.
Motas de pelusa vuelan por la casa
para el escobillón que descansa sin mis manos.
Para barrer la mugre debería hablar
brotar del silencio la limpieza
fatigar el corazón de tierra
pisarla descalza y desalmada.
Lo sucio del parque en la tarde,
un cenicero plagado de oscuridad,
suciedad en la calle
cuando salgo y entro y me quiebro.
Alma desastre, amparo poco cuidadoso,
suciedad,
no se ve de tanta suciedad.
 
 
 
INCERTIDUMBRE

Acaricio incierto este final como cuando miro
una película buena que me atrae en verdad
y no sé cómo termina y me intriga mucho
y expectante miro y expectante siento.
Acaricio este final y no sé,
cuál es ni como es aunque es cierto,
sobre mí es la trama, lo veo,
pero ya no sé del argumento mío,
por eso no sé cómo termina este año.
Lo sabré en los últimos minutos,
lo sabré cuando se cierre
y levante una copa por el aire y brindemos.
Añito te me fuiste casi, lento como el verano,
¡Mi sintético amigo! ¡Mi tiempo abrasador!
Pecador, jugador, apostador de tu alma,
te esconderás en alguna nube rugosa
y en la noche bruna nos dirás cuánto fuimos.
De vos los sucesos ocurrieron
animando las mentes impotentes de vida,
barriendo las calles, tomando decisiones,
fuiste como una pequeña condena de gobierno,
mi fondo, mi movimiento, mi noche.
Dentro tuyo los meses se quebraron en días,
dentro tuyo estuve muy alto entre almas.
 
 
 
VIDA DE MENTIRA

Que vida mentira que parece
mediando los rostros de desprecio,
añorando eterno lo humano de barro.
Ahogando mentes inocentes, vida,
revoltosa entre los muertos que piensan,
incinerada de palabras terrosas,
¡Cómo un cadáver, vida!, ¡como un cadáver!
quedarás en las puertas del olvido.
Y sin cautela alguna, sin pudor
serás capaz de anularte, de perderte.
Como aquellos que siendo hombres
medían huesos, medían almas, medían
cuántos rasgos hacían a un criminal.
Que vida mentirosa, ajena, tortura vida,
revolcada en la ciencia y los ocasos
estoy en el andamio de la tierra dichosa
de los juicios severos, de lo inesperado
y todo termina siendo oscuro.
Y mentir, vida, sé y con mentiras vivo.
 
 
 
ESPERA

Una larga espera,
una vida entera que añora lo que una espera.
Cuando sé que extraño mucho y que soy,
cuando sé que al compás de los silencios te espero aún.
Una larga fila de gente detrás del primero,
soy yo, que oigo como se va encolumnando lo poco que queda,
una larga espera por orden,
así estaré, formando parte de las cosas que alguna vez llegan.
Me detengo y el ruido del tren al arrancar
suena en el aire mientras cruza mis sienes,
así se anuncia volando por encima de todos.
Una largo viaje en un vagón oscuro,
veo tramos y tramos por delante alzarse,
la partida, la llegada, el cielo inmenso
y todo ese recorrido lo resumo en que te espero mil años.
 
 
 
PEQUEÑEZ EXTREMA

Paredecitas blancas, huecas,
lo compruebo al golpearlas.
Paredecitas humedecidas,
de este lado
por una gotera incesante.
No hay almas
que respondan a mi llamado.
Y no hay aire aquí tampoco
lo compruebo.
Y de todos modos solo quiero
dar golpes.
Golpecitos suaves, huecos
si alguien quisiera responderlos
creo que ni siquiera
escucharía,
un golpecito aquí dentro.
Si responde
mi estado de pequeñez
se exaltaría.
Pero de tan pequeña igual
al asomarse,
tan considerado visitante,
no podría verme.
 
 
 
ADIÓS

                       A Elena.
En la espera
de una agonía
ya no son sustos,
solo queda una larga espera.
Te vi agotada.
Acotada respiración que huye,
desmayada en letargo
como adormecida,
como preparada,
como un solitario hombre que espera el tren.
Pasan las horas,
pasa un siglo
y nada hay por hacer
ni sé a qué dios pedirle por tu alma,
ni sé como tendrá el espacio,
no sé cómo te recibirá,
no sé si no te dije adiós hace tiempo,
no sé si no me siento una ingrata.
Pasa el tiempo, sí que pasa
y yo también me siento tan años.
Falta aire, falta corazón, faltan noches
en donde posarme calmada en las nubes
de un hermoso cielo.
Si no hay dioses que vengan a buscarte,
al menos espero, duerme en paz.
 
 
 
ESTUDIANDO LINGUÍSTICA

Como el disímil sentido que la derivación
le otorga a las palabras que a cada rato digo
y como la importancia de un rasgo distintivo
le busco la función a la vida que clama
y el sistema que incluye su tiempo despiadado
así como el misterio que encierra una oración
que aún íntegra en segmentos y miembros se fracciona.
Y cada sintagma sólo es algo oscuro
no se sabe qué dice, qué formula o pronuncia,
así busco el valor de todo lo que encuentro,
de todo lo que veo que se cae a pedazos.
Y me pregunto esto, que hago con las palabras
que tiemblan fervorosas en el viento fresco
dichas sin elegancia, impensadas, ignotas,
así como el tamaño de los hondos sonidos,
de los que oposiciones y cualidades digo.
En las noches estudio semántica vital
que puebla mi cabeza de fieros relámpagos,
así como el distinto significado que al lenguaje
le dan los que lo oyen, los que lo dicen, los que lo crean,
así como la importancia de lo suprasegmental,
le busco la función a estas palabras vanas
y creo que no las digo ya, las canto alegre.
Así el discurso aviva las horas de mi vida,
llena el espacio triste que me dejó su ausencia,
llena la madrugada semiótica y fonémica

mis cambios,
una críptica danza.
El verso
tan utópico alivio
y adentro el corazón.
 
 
 
FRUTOS

Lo que han sacado lo vuelve dar
vuelvo a funcionar como lo hace la radio
cuando una manos blancas la encienden
y comienza a cantar en medio de la tarde.
Más no puede ser, más no puede dar,
a veces sé que se consumen miedos
y temo que me agrada saberme desdichada.
En los caminos de la casa pierdo
el conocimiento máximo, infinito.
Quisiera saber cuánto puedo dar y exprimirme
hasta el fin de los llantos como un cítrico fresco.
Pero todo da, me vuelve la mirada,
la atención, la palabra, la certeza.
Y también me revuelca en la conciencia
hasta deleitarse con lo que encuentra, tan cierto
como la luz aquí a mi lado,
una avalancha luminosa de oscuridad
que envuelve las manos cuando escribo, así,
y el alma ya no está condenada.
Es mi única forma de saciarme y ser,
la eternidad, los tristes astros, el aire
que respiro tiernamente y celebro,
que se vuela fulero y hermoso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top