“SILENCIO”, por Alejandro Iglesias Bugarín

No voy a cantar trovas
Ni belleza voy a glosar

Contados todos los cuentos ya
Ninguna historia voy a relatar

No voy a decir nada más
Hoy sobran las palabras

Mudo este verbo casi ausente
Por un estado más inteligente

Una placidez sosegada
De otro mundo mejor
Nada puedo hablar

Que los ángeles del olvido justicieros echen
Los estúpidos tupidos velos de acero pasen
raudos rayos rápidos veloces audaces vuelen

ya el silencio Hágase
Denso tenso palpable

ya no puedo con más tedio
Sin esperanza sin remedio
envenenado en esta marmita
cruel maldita me tiene tuerto
pálido harto abatido muerto
Creo que voy a vomitar

Los estridentes trinos
Desafinados precisos
De avecillas cantoras

Gallinas ponedoras
Delirantes y sordas
Canciones broncas

De fuentes roncadoras
Estentóreos balbuceos

Mieses viejas trilladas
Con trillo entrenado
En el campo plagado
De ficticias beldades
Cargadas de edades

Amaneradas palabradas encadenadas
En amable decadente orgía elaborada
De rimados desaforados versos compuestos
De trasnochados endecasílabos aliterados
De metáforas y metonimias
De trucadas gentiles muecas
Deshiladas en roncas ruecas

En hueros floreros groseros
Con plácidas formas huecas
Retorcidas hormas barruecas
En preñadas fosas enlosadas
Con más trucos truecas palabras

En plácidos mares de preciosas metálicas ondas
Rimadas con aburridos hondos suspiros agotados
Liando en alegre algarabía rumores de caracolas

Con sabrosos olores de dudosas flores perfumadas
Confeccionadas plásticas aún peor que mal imitadas
Conspicuas en exquisitos relamidos jarrones falsos
Amargos sabores agrios como dulces presentados

Imágenes obsoletas desgastadas
En oscuros crisoles empañadas

Destartaladas mentiras
Locas lelas disfrazadas
De difícil afectación
Insoportable dicción
Bellos románticos líos
Innecesarios sofismas

De creaciones ingeniosas
Euterpe duerme borracha
Con deidades graciosas
Por Apolo convocadas
En el alegre Parnaso

Guiños ampulosos
Inspiradas sonrisas
De musas embelesadas
Animadas de sutiles brisas
Desaforadas locas desatinadas
Empedradas de risas desquiciadas
después del aquelarre desparafusadas
Descarriadas hadas complacidas descaradas

Artificiales fuegos
A merced del viento
Rayos con truenos
Falsos colores solares
Crepitantes graciosos
Faroles fabulosos
Petardeos fugaces
Sólo fatuos juegos

Emociones equivocadas frustradas
Sentidas falsas creencias atesoradas
Pensamientos confusos sucios archivados
Por espíritus turbios desparafusados
Recordados siempre revisitados
En colecciones tan bien guardadas
Ilusiones placenteras desenfadadas
Amables apariencias bien imaginadas
Muy dudosamente intencionadas
Mal interpretadas desparejadas
Desde altivas rancias mentes
Sobre hombres inclinados

Cantadas sonadas
Mentiras armadas
Bien expresadas

Poesía pura
Letra dura
Literatura
De Diógenes usura

Amado sin amor
Despiadado fulgor
Poemas de arquitecto
Ideal pálido fuego
 

Sobre el autor
 
Alejandro Iglesias Bugarín es licenciado en filología germánica, amante de las letras y de las artes y las ciencias. Ha trabajado como profesor de inglés, traductor e intérprete, como coordinador de un departamento de comercio internacional con las redes de negocio de la Comunidad Económica Europea, y ha coordinado las actividades en dos empresas de abogacía. Se ha dedicado al diseño y confección de indumentaria a veces coqueteando con la pintura y el collage, donde siempre está presente la palabra. En la actualidad escribe e imparte clases siguiendo la vocación docente que no lo abandona nunca.

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