Reseña sobre El alcohol de los estados intermedios, de Gladys Mendía. Por Néstor Mendoza.

PORTADA EL ALCOHOLGladys Mendía (Maracay, 1975), es una joven poeta venezolana radicada en Santiago de Chile. Desde el país austral mantiene una dinámica actividad literaria y divulgativa, que busca, entre otras cosas, el acercamiento entre los autores de diversas regiones del continente, a través de la agrupación Los poetas del 5. Además, es corresponsal de revistas editadas en Perú, Chile y España.

El libro que ahora abordamos es la segunda publicación de Gladys, luego de El tiempo es la herida que gotea, Paracaídas Editores, Lima, Perú, 2009. Inicialmente, El alcohol de los estados intermedios apareció bajo el cuidado de la Editorial El Perro y la Rana, Venezuela, en el 2009, tendiendo una segunda edición por Editorial Fundarte, Venezuela, en el 2010. De igual forma podemos apreciarlo en formato pdf en internet, a cargo del Proyecto Editorial Banda Hispánica, en Coleção de Areia, que dirige Floriano Martins.

La voz es el túnel; enorme boca que exhala imágenes. El desplazamiento es su arte poética. Gladys Mendía define continuamente, dice: “la lengua es dolor cuando la pureza la rodea”(p. 26). El túnel de Gladys es su aleph portátil. En su interior encontramos un paisaje mutilado, la palabra balbuceante, la voz inexacta. Luego, el túnel se transforma en embarcación, y, posteriormente, en lluvia:

el barco se deforma    oscila entre ventana y caverna
parpadea difuminado sin cenizas del incendio
desaparece por siglos y ahora es lluvia    lluvia como fotografía
de la espuma que baja de ti     será que también sientes la voz
como gotas entrando por la caverna

(p. 23)

Una imagen se reitera en este libro: la del incendio. Todo debe arder, debe pasar por el tamiz del fuego purificador, del fuego inquisidor: “la nieve negra que arde sin cenizas” (p. 24). No es un incendio producido por el azar, es totalmente premeditado, o al menos así nos lo muestra la poeta: “Todo arde calculadamente” (p. 30); “todo arde matemáticamente” (p. 35). Existe una sintaxis del incendio. El ritmo propone un acercamiento hacia un vértigo en llamas. Sin puntos ni comas el lector avanza.

En el prólogo del libro, Freddy Ñáñez comenta lo siguiente:“Oficio peligroso de cavar dentro de sí, transitar y asumir al extremo el atentado personal (curva peligrosa) timón de nuestro azar, eso es la poesía y Gladys Mendía lo asume a rigor. De allí que sea un libro de artes poéticas: fragmentos de continuos ensayos para nominar lo que mora aún imposible. Lo demás es silencio manuscrito.” (p.5). Y eso es, precisamente, lo que se rescata de El alcohol de los estados intermedios: su carácter fragmentario, segmentado. Su voz intermitente, con ciertos grados de intensidad, reitera la ebriedad del silencio.

Mariara, Carabobo/Venezuela, junio de 2010

Reseña publicada en:
http://nestor-mendoza.blogspot.com/search/label/Rese%C3%B1as?updated-max=2010-08-23T06:44:00-07:00&max-results=20&start=9&by-date=false

 
Sobre el autor

Néstor Mendoza, Maracay, Venezuela, 1985. Cursó estudios de postgrado en literatura latinoamericana (Universidad Pedagógica Experimental Libertador, UPEL-Maracay). Licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura (Universidad de Carabobo). La Editorial Equinoccio, de la Universidad Simón Bolívar, publicó Andamios (IV Premio Nacional Universitario de Literatura, 2011). Forma parte del comité de redacción de la revista Poesía; y del comité de cultura de la Filuc (Feria Internacional del Libro de la UC).

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