“Viaje triangular por Nakazat”, de Rosina Valcárcel. Arte: “Pescador”, de Óscar Allain

La mirada de Chaska se dilata bajo el río
Cánticos de sol y polen se posan
en el lecho de la musa
En sepia se despliega nuestra piel
La botella naranja en vino blanco se transmuta
Por todos lados inciensos de opium
nos envuelven
Y con luz propia giramos

Oh desconocido
No eres Teseo
No soy Ariadna
Y estamos juntos

Otoño incandescente
Tu olor de cartero toca mi puerta
Tu mano de pino se yergue en el fuego
Tu colmillo de lobo quiebra mi pecho
Simétricamente agonizo entre tus plumas
Bajo el perfil tinto de tu sonoro cuerpo
Pálidos duermen mis oídos

Al despertar el día el vapor del café
Me voy a la vía láctea
Y me pierdo entre los ángeles
por nada
por sangre
y grabo el mito del eterno retorno
en tus ojos alucinados

Es el viaje triangular hacia ti, Nazakat.
 
 
(Cf: Paseo de sonámbula, 2001, Colmillo Blanco)

Este texto lo inspiró un joven fotógrafo y pintor hacia el año 2000.

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