La poesía de Daniela Núñez Rosas. Arte por Elizabeth López Avilés

Imagen de cabecera: Detalle de “Presa de ti” – dibujo de tinta china y acuarela sobre papel – 50 x 40 cm – 2014.
 
 
Hemorragia citadina
 
Cabelluda te decías por la calle
Cabelluda te repetías una y otra vez cabelluda en los orines de la hierba.
Bruja, histérica te dijeron alguna vez,
Furibunda, ¡furia furia! eres una furia te dijo.
¡Puta! puta y furia te escribía por teléfono.
Confiésate te auscultaba el lechoso curita con las manos juntas.
Mocosa caprichosa, te decía tu padre.
No vengas con pataletas te decía bajo la ducha.
Y tu chuchita guardada entre las piernas temblaba.
La chuchita hija mía, esa crucecita que cuelgas de niña.
Una hebrita en la podredumbre de la infancia.

Cabelluda te veías en el espejo de bolsillo
deshilachando las hebras lascivas.
La chuchita tenía nombre, y a veces aullaba.
Y cada hebra tenía un n(h)ombre
Con un pequeña lápida guardada.
Porque junto al espejo llevabas una lápida,
Una y una y muchas lápidas,
Una medallita de la borradura,
Rezando santa maría a las vírgenes de la esquina.

Y te acostumbraste a la chuchita,
Y tejiste una menguante de junio,
Que colgabas en tu pecho cuando fumabas.
Y acariciaste las piedras buscando un reptil silencio
Magullando, pegada a ella,
pariendo terribles triquiñuelas cóncavas
Entre las piernas.

Pegada a ella,
Pegada a tu cama (_______
La horizontalidad te daba calma
Hasta que la ciudad metálica te dormía.
Yo pecadora, rezaste,
Mientras la pollera del sacristán te cubría.
Yo cretona, caminaste,
Con malagüera voz de golondrina.

Patibularia te dijeron
En marzo fue Ascesis.
Un pacto de sangre dijiste
Con la cara entre las piernas, descascaradas
Imploraste sangre imploraste
Cortes tajaduras duras duras imploraste
Sangre y hostias hija mía,
¡Cómete ese cuerpo! porque todos se lo comen
Y lo vomitaste, dicen,
Y te quemaste, dicen,
Lamiendo la religión, dicen.

Pero quisiste tocar las piedras
Y te tocaron raíces
sonámbulas que se asomaban por la vulgata
y te hicieron dormir
mientras las suturas eran colgadas en pábulo a las lápidas.
Y te dio susto dormir, dicen
Porque en la noche sonaba Michael Jackson
Y ponías cara huera y dedos vinagre.
Y te daba miedo bajar las cunetas,
De una ciudad convertida en microabismo
Y los re-cortes te dolían
Y la verticalidad se volvió un quebrantahuesos,
Adormecida la chuchita en brebajes de poca monta-montada
en la noche ebria, sí, ebria.
Caminando volviste (____
Dicen
Así lllll
todo duele,
Murmuraste.
 
 
 
Orolonco
 
Adiós le dije
Vuelvo a Putaendo,
Con mi mama,
Allá arriba con el amigo, los zorros y la mama,
Vuelvo al oasis de cardenales y lagartijas
A reencontrarme con mis viejas hermanas y los pinos cómplices encantados por la acequia
Mi mama me servirá un plato de cantos ovalados
Y piñas.

Tras la niebla de julio,
Mi mama me dirá dónde están mis antiguos muertos,
Los antiguos entierros de pan francés y monedas antiguas.
Pero no hay nadie,
No hay nada
Solo quedaron las botellas colgadas en la leñera.
Viejas sombras de arañas y gallinas en pena
Los báculos infantiles
No hay nada
¿Hubo antes?
Mama, ¿fuiste?
Mama coronada de cactus
Me saco el sombrero y recojo mendrugos de culebras y violetas
Mama mama
Miras de lo alto
La laguna humedece tu estoica nariz
Que ocultó incas y sacristanes
Bajo tuyo hoy
La casa de orates
Mama riego tus grietas con destilados de segunda mano
Mama me marcho.

Putaendo dicen,
Aquí ya no vive.
El adobe, las palmeras, el óleo de fantasmas y sombras.
La casa abandonada
Los condoritos y la artesa envejecida
Habitada por curtidos estremecimientos
…y las estrellas
……………… sin nombre.

Allá abajo
La escuela de monjas
La monja sin cabeza jugábamos
Y tú nos mirabas mama.
Entre las nubes en carretilla
No quiero seguir caminando

Se va la vida en las palabras.

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