Soliloquio de Cándido Kunturchawa

Ben Zank

Ben Zank

Por Cándido Kunturchawa

Tantos explosivos en los libros y aun así no han quebrado la cáscara de los huevos. Siglos de una tradición sin rito; un mito que declara la muerte; los huérfanos como victimarios. La-vida-en-la-estatura-de-una-cubierta; concebir es la acción de un cementerio; golpea tu cabeza contra las paredes, padecerás amnesia. Dodo, ya sabes qué hacer con tu ano.

Adoración al libro del libro de otro libro: Esta cadena la han cargado eruditos que presumen ingenuamente que sobre sus espaldas soportan el peso de todo un planeta. Este peso es medido con la misma balanza de los tomos, blindados para permanecer invisibles, por lo que estancan su violencia. En cualquier caso, ya inválidos para caminar, encogidos de hombros, elaboran preparativos para la celebración más esperada, entre cuyos invitados acostumbran la impuntualidad o la paciencia. Ay Revolución, ¿cuándo es la cita?

El capitalismo no solo es un dogma sobre cuya victoria ha atravesado cualquier literatura posible; es el trono mismo, sobre cuya victoria ha sobrepasado cualquier literatura posible. Es más que la peor narrativa engendrada por el ser humano.

¿Para qué ontologías cuando ya no hay entes, porque el capital –cuando piensa- los destruye? La vida es el enemigo del capitalismo.

El concepto es idéntico a la guerra, es un invento militar: Construye cuarteles para dormir, pese a las pesadillas, sin preocupación de una caída en un combate imprevisto; alza una bandera, aunque esté rota o quemada, para no derrumbar su linaje; captura prisioneros de guerra, les acorta los años, les imprime el vacío; posee una estrategia del espionaje para realizar una ofensiva sorpresivamente, pues la guerra convencional -está comprobado- debilita con rapidez, por ello, en los presentes años, acude con frecuencia a las alianzas entre los comandantes para que sigan dirigiendo los comandantes a la infantería que grita (orando por los comandantes) en enfrentamientos sin los comandantes para una paz exclusiva de los comandantes; finalmente, lo más inaceptable, es obligatorio.

¿A Platón, se idolatra o se humilla?: ¿Platón o no-Platón? Elección obligada. ¿Matar o no-matar? Quien no elige, es excluido: No hemos podido elegir. Somos españoles ante Hegel, kunas ante españoles. Y que no nos señalen de simpatizantes de la analéctica, vivíamos antes de ella.

Una pesadilla habitual tras la almohada de un pensador, nave de un conquistador. Un sacerdote latinoamericano exponiendo el color de su sotana a proletarios europeos (La excepción de toda regla) Una mariposa escapando de una colección entomológica (La anarquía sin excepción) La tinta difusa del autor: El papel blanco del lector. El superhombre ha muerto.

Una espontánea zancadilla a gigantes. El minuto en el cual chocan siglos. Nicaragüenses expropiando armas durante una noche sorprendiendo al comité de planificación del FSLN. Una huelga de jornaleros sin jornadas académicas (en las que se estudia el índice de Gini) en un latifundio. Una asamblea en Rojava. Los extensos argumentos son estrechos en la acción, los nuestros provienen de una acción que se extiende. ¿Para qué, entonces, detener nuestro paso en paradigmas concentrados en adornar cada vez más una verdad – suponiendo mejorarla- en la que el mundo radicaliza su crisis, si para nosotros es un fenómeno intuitivo? No prometemos. No prometemos unos nuevos hijos para el pensamiento, liberamos su pensamiento. A través de la pasión concebimos. La libre comunidad de seres aplastados. Ningún ismo tampoco nos aplastará.

Escribíamos antes de que Grecia pensara. Agregamos un fragmento mas al último párrafo: Los ejércitos se fragmentarán al buscarnos. Nos describe la impredecibilidad. Ni la precisión del comandante ni la búsqueda de los soldados encontrarán nuestras coordenadas (A ustedes también les va, paramilitares malparidos) Mas-allá-del-bosón-mas-allá-del-anillo-denueve-explosiones-de-rayos-gamma-bajo-las-plumas-de-un-cóndor-quecosquillea-el-sexo-a-la-hora-del-canto-de-una-rana-paseando-a-través-deun-monocultivo-cuando-la-rebelión-salta-entre-una-carta-escondida-deuna-viuda-después-de-una-guerra-civil-en-el-baúl-de-una-casaabandonada-y-el-estómago-de-las-lombrices-sembrando-granos-comobombas-molotov-en-la-cabeza-de-la-bolsa-de-valores-de-nueva-york: Aquí se las aproximamos. ¡Persígannos, si pueden, amados enemigos! El capitalismo, después de todo, no lo es todo.

La metáfora es idéntica a la utopía, es un invento político: ni conquistas ni bombas nucleares ni dictaduras la han exterminado, ha habitado secretamente en la resistencia de los pueblos o en la imaginación de manifiestos incendiarios o en el exilio; ha intentado tomar el poder, solo conquistó las selvas vírgenes o el esplendor de un tiempo efímero, caminando así hacia un horizonte al que el reloj no alcanza; presiente con instinto una rabia (o una alegría, o innegablemente cualquier otra sensación) tan viajera, no hay lugar que la contenga, es decir, recorre como presentimiento; finalmente, lo más inaceptable, es prometedora.

Ni condena ni esperanza.

La paz es otra fase de la misma guerra. La teoría se sirve del hambre, el papel ama la motosierra, el poema ahoga la poesía, la silla reprime la Revolución, la corbata la oprime. La guerra es insensible, el sistema nervioso paraliza el cuerpo, los ojos bombean plomo, las minas impiden los pies.

Cien vanguardias nos preceden. Cien corrientes, cien naufragios: ¿Dónde están los cien mundos que anticiparon? ¿No eran catorce mil millones solamente, los demás (incognitos) cabían por añadidura? ¿Para qué ese afán por lo nuevo cuando apenas consistió en una invitación? Lo nuevo es que de apresurar tantos partos, la posición fetal característicamente encorvada comporta una figura característicamente curiosa que forma un signo característicamente interrogatorio al que se le responde si nacer o no. Que no se excusen afirmando que abarcaron un breve capítulo de la historia universal y que lo justo era moldear el siguiente aun con frustración. (Lo menos importante: las elites de la cultura enriquecieron sus conversaciones) Por lo que se sabe, la historia universal es universal porque ha frustrado universalmente el fluir del tiempo: A unas corrientes por ceguera, a otras por el clima y la gravedad, a otras otras por timidez y a algunas por desencanto. Lo nuevo es que lo nuevo no ha nacido completamente: Ya es urgente. Experimentaron la carne en los laboratorios, modificaremos los resultados.

Ahora, escribir la poca sangre que nos falta únicamente sobre letras que nos sobran es un suicidio, es no enfrentar a la muerte. ¿Acaso cuántos poemas han convivido con la terrible noticia, esa en la que a los labios los cosen?

Esta época no pide libros, busca desbordarlos. Hay que lanzar una palabra aguda sin orillas que deje de ser palabra en el vuelo, que le regale respiración a los sueños contenidos: Que las escuelas produzcan las palabras: No es suficiente acomodar ciento once mil ciento once palabras para que sean sinónimas de la libertad, ni utilizar ciento once mil ciento once aerosoles para nombrarla en las paredes de la ciudad-cárcel y el campo-desierto, cuyos regímenes comprenden dietas y máxima seguridad (No alimentar lo peligroso, ello hay que asegurarlo)

¡Que los poetas no tallen más su tumba aprisionando poemas en papeles envejecidos mientras la Tierra pierda sangre, bebida en el silencio! ¿Que el poeta nos introduzca a un mundo de vivo paisaje? Que no se siga mintiendo: Que lo expulse.

¿Evasión de la literatura? No, persuasión de la literatura. ¿A qué? Sí, masallá-de-la-letra, acá-en-la-literatura: noesnadanuevo, siempreurgente. ¿Y qué hay de las editoriales? Publicar lo inédito, realizar lo inconcluso.

No imaginar el poder, escribirlo. Nuestro origen nos empuja al territorio. Ir al Sur a la velocidad de la luz; el polvo de las galaxias ya traza la obra total. Es un texto, un tejido con la misma tela de un continente. El humano no será el único autor.

Vida-de-la-Vida: Ciclo de la palabra: Abrirles los lugares: Ni la vida penderá de la utopía, ni la literatura será el débil hilo.

Cien Vanguardias invocaron la vida en cien vidas-posibles, que las Retaguardias la provoquemos en todas-las-necesarias. Gracias, capucha chiapaneca.

No es un manifiesto, es un programa. Que la vida escriba su lenguaje. La vida es idéntica a la literatura. (Lo comprobaremos).

Quien escribe, Cándido Kunturchawa. Quienes expresan, los pueblos del mundo.

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