Cosquillas en la tráquea: tres poemas de Sergio Muñoz

Sergio Muñoz

Sergio Muñoz

 

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Entre el altiplano bogotano y el Valle de Pubenza en Popayán, Sergio Muñoz nos comparte algo de su poesía expendedora, de tonalidades satíricas, con un lenguaje prosaico, rebosante de juventud. Sus palabras tienen tal fuerza que al leerlo remite inmediatamente al mundo de las sonoridades, ese no-lugar donde se gesta el poema. Baudelaire decía que hay que estar siempre embriagados… y Sergio se lo tomó muy enserio. True poesía from Colombia para romper el mito ridículo del yo desde la estética del guayabo.

David Herrera

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De: El mito ridículo del yo

 

Expendedora

 

hablemos del yo:

trato de irme por donde me vine

ah, sublime

te sugiero llevar libretica y lapicero

no sea se te escape el verso fatal e histérico

al soltar el baño

y chun chun chú

te dejó el tren monosilábico

en la morbosa noche de luna

que miras por la ventana

para tocarte

 

ando muy parco

esperen me tiro una figura

(para personificarla se le pone la preposición “a”):

 

fue un agosto

y las piedritas de la calle destapada

saltaron de calor

te sellaron las fosas

alquitrancito de amapola

para el vertice de tu mirada

 

buen intento

pero tuve que llevarte a urgencias

y la máquina dispensadora

eructaba quejidos

diez puntadas de quince calorías

papas envueltas en papel higiénico y alcohol marca osa

y un juguito de formol en caja

que no alcanzó

para beber y lavarte el ojo al tiempo

 

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De: La estética del guayabo

 

Palabra umbilical desfigurada

 

Hablaban de sílabas táctiles y cosas por el estilo

a veces los versos cierran todas las salidas

y ni siquiera de ese modo notás, boquita pintoreteada de kola,

que hace mucho debés cada consonante de tu cuerpo y de tu voz

y te enredás con tus teorías y poéticas de esta y no sé qué cosa más

y las llamás nuevas innovadoras irreverentes indigentes entes entes salir

 

mirá las estrofas que dejaste flotando en la piscina

eran de uno o de dos o de tres

no recuerdo

mirá a ese montón de hombres bajando macheteados de la loma

cualquiera diría que todos son tu papá

miralos

miralos

y luego no digás que esta es tu casa

porque algo te va a doler en la hora del guayabo

te has hecho cosquillas en la tráquea todo el día

y todo eso se te condensará en imágenes

más tardecito

a eso de las tres y algo de la mañana.

 

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De: True poesía from Heteropatriarca(‘s) Hell

 

Marcha Final en La Menor

 

Ahora sí que empiece la parranda

coged

a patadas

la pelota

Coged a patadas la pelota y ustedes ya sospechan que esto se va a poner repetitivo hey muchachita posmoderna baja del caballo a cabalgar conmigo hey doncellita del siglo veintiuno seguid usando la palabra pañuelo y la palabra amado y la palabra marinero y cuando eso te sepa a mierda dale con los numerales y los microchips y las aventuras estúpidas de dos que se miran junto al modem con un router entre las nalgas cada uno.

No está demás decirte que cuando eso te sepa a mierdo es el momento de escribir hasta las adverbias en femenina.

Coged a patadas la palabra radioactivo y empoderaos que está de moda, volveos lesbiana que está de moda y escribid versos escupid versos que estos clichés últimamente están de moda.

Rápate un lado y rapa la pared y di que odias el mundo heteropatriarca y golpea a tu novia cuanto puedas porque tú, solamente tú, tienes derecho a ser el nuevo macho alfa. En este mundo de hombres heteropatriarcas pleonásticos de mujeros tontos heteropatriarcos de perros heteropatriarcos de gatos heteropatriarcos de pokemones heteropatriarcos; de buses, hidrantes, carros, lombrices, loros, computadores, tamales, motos heteropatriarcos; siameses, tragos, puestos de chance heteropatriarcos; estadios, vibradores, libros, tampones y todo lo porquerío que se ve por ahí no más esa palabra no más, perra heteropatriarca. Si hicieras porno serías un hefemale. El mejor. Pero empieza haciendo eso: lucha porque solo las mujeres tengan derecho a golpear a las mujeres.

Coged

mucho

coged

bastante

coged a muchas

patadas

la pelota

y reinventa el lenguaje y sepáranos de una vez por todas.

 


Sergio Muñoz: Popayán, 1991. Escritor joven de Colombia. Integrante de la Editorial Pirata La Silla Renca. Cursa actualmente el programa de Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Entre sus libros se destacan El mito ridículo del yo, La estética del guayabo y True poesía from Heteropatriarca(‘s) Hell.

Editores La Silla Renca

Culo de guayabo editores 

 

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