UN ÁNGEL MENOS DOS ALAS, crónica de Edwin Gamboa

Era un día cualquiera. Las grandes ojeras que me cercaban los ojos denunciaban que había dormido poco y mal. Ya sabes que me embrumo fácilmente. Me había levantado con esfuerzo, midiendo los pasos de la cama al baño, del baño a la habitación, de la habitación a la cocina, de vuelta a la habitación y Leer másUN ÁNGEL MENOS DOS ALAS, crónica de Edwin Gamboa[…]

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